sábado, 17 de marzo de 2007

Testimonios

Daniela
Daniela fue víctima de la Trata desde Albania hasta Italia. Su historia no es nada fuera de lo común. Ella se fue porque quería ahorrar un poco de dinero para ayudar a su familia y en Albania no había trabajos para una chica con pocos estudios. Un amigo de su pueblo la ayudó a emigrar. Cuando llegó a Italia, el mismo amigo la vendió a otra persona y Daniela fue forzada a prostituirse en la calle. Los tratantes la obligaban a trabajar todos los días y se quedaban con todo lo que ganaba. Fue vendida de un tratante a otro hasta que finalmente uno se declaró su “novio” y le prometió una nueva vida. Pero éste también se reveló como un tratante más y se la llevó a Inglaterra donde fue forzada a prostituirse desde un apartamento. Vivían con otros hombres y mujeres de Albania.

Daniela nos cuenta cómo el tratante y los otros hombres le pegaban, muchas veces con cables de teléfono mojados. En una ocasión un cliente se fue cuando vió las marcas en su cuerpo resultado de las palizas y golpes. Daniela intentó escaparse una vez mientras estaba en Inglaterra, pero los tratantes la encontraron y para castigarla le cortaron lentamente un dedo hasta el hueso. Tanto en Italia como en Inglaterra nunca se le ocurrió a Daniela pedir ayuda a la policía.


Nunca confió en la policía de Albania, quienes, como ella sabía, eran corruptos y cómplices en la Trata de mujeres. ¿Por qué, pensaba, debería la policía ser diferente en otros lugares? También tenía miedo por lo que podría ocurrirle a su familia. Finalmente los tratantes se la llevaron otra vez al Norte de Italia. Un día mientras trabajaba en la calle, la policía le pidió sus papeles. Ella no tenía ninguno. Le dieron una orden de deportación y un plazo de 15 días para abandonar el país. En ningún momento le preguntaron por su situación o le ofrecieron ayuda. Si le hubieran hecho unas simples preguntas podrían haber descubierto que había sido víctima de la Trata. Tampoco le informaron sobre una ley italiana bajo la cual las personas objeto de la Trata y dispuestas a colaborar con la policía tienen derecho a quedarse en el país y a participar en un programa de reintegración social. Después del encuentro con la policía ella volvió con sus tratantes y les mostró la orden de deportación, ellos simplemente la transfirieron a otra ciudad.
A menudo la respuesta de los gobiernos a la Trata de Personas ha sido la rigidez de las leyes de inmigración y como consecuencia, no solo los inmigrantes son más vulnerables a los tratantes sino que también a menudo las víctimas de la Trata son devueltas a sus países de origen como inmigrantes ilegales; devueltos a las mismas condiciones de las que huyeron en vez de ser identificados como víctimas de un delito. Esto impide que las víctimas de la Trata tengan la oportunidad de recuperarse del trauma y también les es negado el acceso a la justicia a través de una acción civil o penal en contra de los responsables.


Romina y Cristina

El caso de Cristina Ojeda y Romina Gamarra es una clara muestra del funcionamiento de la redes mafiosas de trata de personas. Ambas jóvenes consiguieron escapar de una prostíbulo en Santiago del Estero. Luego de varias amenazas les pusieron custodia policial, custodia que ambas compartían a pesar de a siete cuadras de diferencia. El 3 de Noviembre la familia de Cristina denunció su desaparición, tres días después se presentó en la fiscalía con el abogado Néstor Darío Pereyra sin explicar el cambio de representación legal y cambió su declaración exculpando a los acusados de su secuestro. La fiscal federal Griselda Tessio tomó el testimonio y no verificó el domicilio de la joven, a la fecha la joven continúa desaparecida. Varios días después, Romina Gamara cambió su declaración, luego que un miembro de su familia fuera brutalmente golpeado, hecho que se niegan a denunciar. Romina, con su nuevo abogado, Héctor Tallarico, se presentó ante el juez santafesino Reinaldo Rodríguez, para declarar que niega que fue explotada sexualmente contra su voluntad. El abogado con el que asistió está sindicado como uno de los defensores “de la banda” que capturó a Romina y María Cristina Ojeda.